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14 abril, 2009

La mafia Greenpeace

En las últimas dos décadas, en varios países se levantaron fundadas dudas sobre las motivaciones y manejos de algunas poderosas ONGs, en particular la conocida organización Greenpeace. En algunos de esos países (por ejemplo en Noruega y otros países escandinavos) el periodismo o la justicia decidió realizar una investigación más profunda, proceso que culminó en renuncia de los dirigentes, renuncia masiva de socios, y el virtual cierre de la filial local.

Nota de FAEC: En noviembre de 1989, el periodista y cineasta Islandés, Magnus Gudmunsson, estrenó su documental sobre Greenpeace, titulada: “Survival in the High North” (Supervivencia en le Alto Norte”), donde mostraba la falsedad incurrida por Greenpeace al contratar personal que torturaba focas mientras eran filmadas por camarógrafos de le organización, para usar las escenas en su campaña “Salven las Focas”, que consiguió que se prohibiese el comercio de pieles de focas en Europa, sumiendo a las poblaciones de esquimales y lugareños de Groenlan-dia en la más abyecta pobreza, la dependencia de la seguridad social del Estado y el comienzo del uso de drogas y alcohol. A consecuencia de esta documental, que la justicia de Noruega falló a favor de Gudmunsson y Leif Blaedel, un premiado periodista danés –y contra Greenpeace, provocó la renuncia (por asco) del presidente de Greenpeace Noruega (y como Director de Greenpeace International), Björn Öekern, quien lo hizo declarando: “...nada del dinero recau-dado por Greenpeace fue usado para protección del ambiente... Greenpeace es, en reali-dad, un grupo eco-fascista”. También habló, Frans Kotte, jefe de contadores de Greenpeace Internacional, revelando la existencia cuentas secretas en Bancos Suizos, por valor de 20 millones de dólares, “estrujados” de las campañas “salven las Ballenas” y otras cosas necesi-tadas de “salvamento”. Según Kotte, las cuentas eran de compañías Holding secretas, accesibles solamente para los máximos dirigentes de Greenpeace, como David McTaggart.

Distintos medios periodísticos han señalado en varias oportunidades la necesidad de investigar las verdaderas motivaciones, flujo de fondos y la transparencia de Greenpeace. Sin embargo, el fuerte cuestionamiento y falta de credibilidad de las instituciones gubernamentales han actuado como blindaje de impunidad para Greenpeace y otras ONGs que han logrado evitar hasta ahora cualquier investigación periodística o judicial, a pesar de las fuertes sospechas que despierta su accionar.

La furibunda campaña desatada por Greenpeace y otras organizaciones antinucleares contra el Acuerdo de cooperación nuclear con Australia, da especialmente motivos para la duda. Veremos brevemente que:

* Greenpeace y la Funam, (Fundación para la Defensa del Ambiente, de Córdoba) las principales propulsoras de la campaña contra el Acuerdo nuclear con Australia, cuestionaron la adjudicación de la licitación a INVAP cuando se conoció la decisión, mucho antes de que decidieran usar la “excusa” de la supuesta importación de basura a la Argentina.

* La escandalosa y muy costosa campaña contra el Acuerdo resulta totalmente desmedida cuando se considera que lo único que existe es la remota posibilidad de que dentro de 20 años una empresa Argentina tenga que gestionar (aquí –si es aceptado por los organismos técnicos, jurídicos y políticos- o en otro país) el acondicionamiento de algunos combustibles gastados australianos que se almacenarán en Australia, y que representarían una variación menor al 1 % en la radioactividad del Centro Atómico Ezeiza (en el caso en que se realizara allí).

* Greenpeace opone tozudamente escritos realizados por aficionados a las declaraciones de expertos de todo el sistema científico-tecnológico argentino, y apela frecuentemente a las tergiversaciones y a la mentira para responder a las instituciones técnicas.

* La batalla contra el reactor es coordinada entre las filiales de Greenpeace en Australia, Francia y Argentina (en los tres países Greenpeace inició acciones judiciales, que fueron desestimadas por la justicia).

* Las campañas nacionales de las filiales de Greenpeace se rigen por consignas internacionales totalmente ajenas a las necesidades ambientales y ecológicas del país.

* El mismo patrón: consignas ajenas al país, falta de fundamento científico, tergiversaciones y falsedades, ataque a intereses argentinos, coincidencia con intereses extranjeros, se repite en otros casos.

* Greenpeace, que es por lejos la organización que hegemoniza el desembolso de los recursos en esta campaña antinuclear, recibe –a través de Greenpeace International- fondos de empresas que éstas derivan a través de sus fundaciones asociadas o a través de empresarios que figuran como “grandes donantes”. Por otro lado ha sido reconocido por importantes entidades científicas y económicas que el eventual rechazo del Acuerdo favorecería los intereses de empresas competidoras de países desarrollados cuyas filiales dominan las decisiones de Greenpeace International.

* A su vez, según los propios informes de Greenpeace International, menos de la mitad de lo recaudado va a las campañas ecologistas, lo que hace de la entidad un fin y una empresa en sí misma.

¿Son confiables las afirmaciones que hace Greenpeace, tanto al defenderse de las sospechas que levanta, como en cuanto al fundamento científico de los ataques que realiza?

Está muy lejos de la brevedad de este análisis el agotar un tema en el que hay abundante información, que excedería totalmente nuestros objetivos. Sólo pretendemos presentar sucintamente algunos puntos salientes de una sorprendente historia de intereses ocultos, falacias e impunidad.

Una gran incógnita: dudas sobre la campaña de Greenpeace

En una nota del día 23 de febrero del 2002, un periodista del diario Clarín, Julio Orione, se preguntaba qué intereses había detrás de la campaña de Greenpeace en contra de la venta de un reactor a Australia, luego de que nuestro país superara en una transparente licitación internacional a las principales empresas del área nuclear de países industrializados. El periodista sugería investigar qué había detrás de esta campaña.

Una semana después, en uso del "derecho a réplica", el Sr. Villalonga, de Greenpeace, contestaba diciendo que Greenpeace era una organización cuyo único interés era la defensa del medio ambiente, y que era más bien a la empresa INVAP a la que debía investigarse. El responsable de la campaña "Energía" de Greenpeace Argentina hacía una serie de consideraciones sobre los supuestos riesgos de la venta, citando desde un supuesto ocultamiento de INVAP al gobierno, hasta un famoso complot para atentar contra el actual reactor australiano durante las olimpíadas del año 2000. En su sitio en Internet, la organización ambientalista -que se jacta de financiarse exclusivamente con el aporte de socios individuales, y no aceptar donaciones de empresas- dedica un documento de 58 páginas a describir la supuesta "turbia" historia de la empresa INVAP.

Como ha ocurrido en algunos otros casos, las sugerencias de investigar a Greenpeace quedaron estancadas allí. Los millones de dólares que esta multinacional invierte en publicidad en medios televisivos y gráficos, han frenado frecuentemente los intentos por sacar a la luz numerosos puntos oscuros en su trayectoria. Probablemente ha ocurrido lo mismo en esta ocasión.

Sin embargo, cualquiera que hubiera decidido verificar los datos suministrados por el Sr. Villalonga, se hubiera encontrado rápidamente con varias sorpresas. En primer lugar, hubiera descubierto que la mayoría de los supuestos datos aportados por él, eran falsos. El supuesto ocultamiento de INVAP al gobierno, por ejemplo, nunca existió: el poder ejecutivo intervino en la negociación misma del contrato a través de la Cancillería , INVAP consultó a los expertos y autoridades correspondientes del gobierno ANTES de la firma del contrato, e incluso el mismo Greenpeace fue informado de la cláusula de garantía en cuestión por parte de INVAP.

La supuesta contaminación y el rechazo de los países europeos por las plantas de reprocesamiento del Reino Unido y Francia no existen (de hecho el "gobierno" de la Unión Europea recomendó mantenerlas abiertas ). El supuesto complot contra el reactor australiano, tampoco existió .

De hecho los numerosos manejos oscuros de Greenpeace han hecho que casi todos sus fundadores la abandonaran, generalmente con durísimas críticas hacia la corporación . Por lo tanto, las sospechas levantadas por el accionar de Greenpeace, merecen ser investigadas más detenidamente.

Para más información: Click Aqui!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Rejunte de saraza.

Anónimo dijo...

Perdón, pero no me cierra nada de este artículo, estaría bueno fundamentarla con documentacón fehaciente.

Anónimo dijo...

Además minimizar el guardar la basura nuclear de otros??? diciendo que no es algo taaannn grave??? Se que greenpeace como organización quizás no sean taan santos como se dice...(eso de las fotografías no creo que sea cierto...confirmen fuentes fiables y después vemos...) Pero realmente minimizar las atrocidades que se comenten contra nuestra tierra es de locos...Greenpeace fue la primer organización que se quejó aquí de la siembra de soja hace 15 años...xq desmontaban y en un futuro habrían inundaciones...¿les suena?...Los datos que da Greenpeace, les pese a quien les pese son reales, están investigados y la historia nos dice que tienen razón...que intereses tenga el grupo de fondo (ya sea económicos, políticos, de poder...) es otro tema...pero lo que dicen no es mentira...y tenemos que tenerlo en cuenta...

Anónimo dijo...

coincido con la con los comentarios!!! estoy en el tema, soy una profesional y como dijo el comentario anterior, pese a quien le pese los datos investigados y publicados por greenpeace son 100% verdaderos! soy muy aprensiva y nada me convence asi nomas hago mis propias investigaciones pero en este greenpeace no se equivoca, nada puede justificar el maltrato al planeta porque es el unico lugar que todos los seres vivos tenemos para vivir! cuidemoslo!